Esto debe de ser una carta de amor para ti. Por eso voy a mencionar todo lo que odio de ti. Y lo que me pasa no es que odie tus cosas, es que te odio a ti. Esa forma de crearme dependencia y que, para cuando se me acabe, tu dependas de mi. Ese continuo ir y venir, pero nunca de la mano. Tu sonrisa forzada al verme y esas ganas de cogerme que te entran cuando me doy la vuelta. Mientras me apoyo en la esquina del bar para mirarte, contemplarte y saciarme la sed que tengo de ti, hasta que vuelves a clavar tus ojos en mí, en ese momento todo se acaba. Odio tu mirada, odio que me mires, porque me gustas cuando te imagino, me imagino en ti unos ojos que me gustan, que me miran cuando yo quiero y no un segundo después.
Me gustas, pero odio como eres, por eso las veces que quieres venir, yo me voy.
Ahora ya sólo quiero odiarte, odiarte más fuerte, para ver si así consigo quererte.