Se presentaba como un concierto de imprevisto, razón por la cual siempre salen bien, pero que no me esperaba que fuese de esa manera.
Con la hora justa y sin apenas sitio, nos tocó una espera de apenas diez minutos. Con puntualidad salía Zahara a escena, cosa que siempre se agradece. Nada más que lo hizo comprobé que comenzaba un concierto diferente a cualquiera que hubiese vivido. Salía para presentarnos un corto y apenas sabía como hacerlo, con mucha naturalidad, la que le caracterizó durante toda la noche. La típica película americana, pero para mí, con un final verdaderamente feliz. Nada mejor que Camino L.A. mientras se preparaba la mujer América para realizar su plan. Por un momento recordando a Dexter, pero desde luego que todo más atropellado, como es ella, a pesar de su apariencia, quizás por su música, de chica tranquila.
Empezaba el concierto, pero no a cantar, si no a hablar, lo que no dejaría de hacer durante todo el concierto, dándole la chispa que, en mi opinión, aun le falta a su música. Con su traje de animadora, lleno de "sangre" y aun así estando extraordinaria. De menos a más, en todos los sentido, musicalmente, a pesar de cantar tan pronto su versión de Lucha de Gigantes, tanto como en la conversación con el público. Siempre agradecida, siempre agradando. Esa fue la tónica del concierto que fue a más durante su transcurso. Tras su mayor interacción con el público durante una canción, se veía que aun quedaba lo mejor y así fue, Camino L.A. con tanta energía como me la esperaba para acabar con esa canción que puede hundirte bajo tierra, en lo más profundo, entendiendo perfectamente porque estuvo años sin tocarla y escuchando sollozos a mi alrededor, así acabó Con las Ganas, con las que los asistentes nos quedamos de más.
Ha sido un concierto especial, diferente y sobre todo, divertido. Y lo dicho, un poco enamorado, incluso de sus rodillas.
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